sábado, 21 de julio de 2012

“Popchilla”, un robot que podría ayudar a niños con autismo

Fuente: elsiglo.com


Enseñar a niños con desórdenes ligados al espectro del autismo a interactuar con los demás puede resultar muy difícil. Generalmente, esto es algo que se aprende del contacto directo, pero es difícil de transmitir.




Seema Patel, presidenta de Interbots, cree que ha encontrado la solución a este problema. Se trata de un juguete de peluche, que funciona con una aplicación llamada “El mundo de Popchilla” en los teléfonos celulares. El juguete, un animal robótico de peluche parecido a una chinchilla, se mueve mostrando expresiones faciales. La aplicación es en realidad un juego que premia a los niños cuando eligen la respuesta correcta sobre qué sentimiento muestra el robot.
A modo de ejemplo, El Mundo de Popchilla les enseña a los niños el proceso de lavarse los dientes (utilizando una pantalla táctil). Y el animal de peluche, una “mascota digital” que acompaña la aplicación, muestra expresiones de alegría o enojo. Patel declaró que la idea consiste en lograr que los niños con desórdenes dentro del espectro del autismo practiquen en la pantalla digital la forma de interactuar con otras personas del mundo real.
En un principio, el juguete únicamente se venderá a padres y terapeutas. Actualmente funciona en iPads e iPhones, pero Patel ha confirmado que su compañía ya está trabajando en las versiones para Android y PC.
Existen algunas características en los muñecos que en un principio podrían parecer extrañas. Por ejemplo, los ojos brillan en la oscuridad. El rojo significa enojo y el color verde alegría. Y aunque parezca que la mascota está poseída, el brillo responde a un propósito. De hecho, concentra la atención del niño en el rostro del robot, algo que representa un verdadero problema para los niños autistas.
Aunque todavía no se ha demostrado la efectividad de Popchilla, Patel ha confirmado que su compañía comenzará un estudio de seis meses de duración en la Universidad de Carnegie Mellon. Además, Popchilla también es utilizado en un estudio que se desarrolla en el Instituto Orelena Hawks Puckett, en el que se explora la eficacia de los robots sociales para mejorar la capacidad de atención de los niños con autismo. Los resultados de este estudio se darán a conocer el próximo año.

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